Hoy, hablando con una buena amiga (sí, eres tú, que lo estas leyendo) me he acordado de mi blog después de hablar de un ejercicio de literatura.
Han pasado muchas cosas y muy pocas a la vez. Desde mi última entrada puede que hayan sido dos meses, pero para mi, en cuestión de vivencias, parece que fue ayer. La soledad me invade... y el estrés también.
Se acerca el fin del curso y hay que darlo todo. Pero a veces, te dan ganas de coger y mandarlo todo por los aires. ¿Por qué? ¿Por qué todo es tan difícil a veces? ¿Por qué los sentimientos nos hacen estar un día alegre y el otro fatal? ¿Es justo que vivamos en este vaivén de estados emocionales?
Puede que sea yo el que ve el mundo de esta forma: Un mundo corrompido, por una sociedad cada vez peor y unos gobiernos que llevan al mundo a la deriva.
¿Vamos a permitir que “nuestro barco” siga este rumbo? Mi conclusión es: deja que el mundo se hunda y tú procura salvarte.
Y gracias a ti, chica, por darme estas horas de charla y desahogo, porque te vas convirtiendo en un pilar importante de mi ser. Gracias por ser así.
Si estás leyendo esto… gracias por perder parte de tu valioso tiempo en leerme.